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El estado de la adopción de las criptomonedas en América Latina

El estado de la adopción de las criptomonedas en América Latina

La comunidad de las criptomonedas celebró unida la decisión que tomó El Salvador en septiembre de 2021 de convertirse en la primera jurisdicción en el mundo en hacer del Bitcoin una moneda de curso legal.

Hasta ese momento la mayoría de transacciones de dicho país eran realizadas por medio del dólar americano.

Como era de esperarse, en un principio no todo fue color de rosa. El país vivió múltiples protestas, con fuertes críticas de parte del mercado financiero y de organizaciones internacionales, todo esto acompañado de la inestabilidad en las plataformas y de la falta de claridad alrededor de las nuevas leyes que regularían el Bitcoin.

Teniendo en cuenta lo anterior, era previsible que un significativo número de retos apareciera ante una movida tan arriesgada. El Salvador se embarcaba en aguas inexploradas.

Después de los primeros seis meses de la adopción del Bitcoin, el Estado salvadoreño ha logrado solventar gran parte del caos creado alrededor de sus leyes. Durante este tiempo, el país ha mejorado su infraestructura digital, y sus ciudadanos se han acostumbrando cada vez más a las criptomonedas (más del 60% de su población está utilizando la cartera Chivo, patrocinada por el Estado)

Gracias a lo conseguido en los últimos meses, El Salvador comienza a trazar la línea de ruta para que el resto de Latinoamérica adopte Bitcoin como otra opción de moneda de curso legal; sin embargo, aun cuando ha habido pronunciamientos individuales y esporádicos de algunos legisladores en la región, hasta ahora ningún otro país ha seguido el ejemplo salvadoreño. El periodista y anfitrión del “Keiser Report”, Max Keiser, anticipa que esto cambiará pronto, y asegura tener la certeza de que otro país latinoamericano hará del Bitcoin su moneda de curso legal en el segundo trimestre de 2022.

En este artículo explicaremos por qué la adopción de las criptomonedas es cada vez más beneficiosa para las economías emergentes, haremos referencia al estado de la adopción de activos digitales en América Latina y discutiremos si es posible esperar pronto una nueva ley del Bitcoin en la región.

¡Empecemos!

El caso de las criptomonedas en Latinoamérica y en otras economías emergentes

Después de que El Salvador aprobó las leyes del Bitcoin, muchas personas (especialmente las que no están al tanto del mundo de las criptomonedas) se preguntan cuáles son las razones detrás de la decisión tomada por dicho país.

Sin duda alguna, la medida fue arriesgada, pero tiene sentido. Además, existen más economías emergentes en Latinoamérica y en otras partes del mundo que están en los mismos zapatos de los salvadoreños.

A diferencia de los países desarrollados de Norteamérica y del centro de Europa, y de países de Asia y del Pacífico, una gran parte de los ciudadanos latinoamericanos no tiene acceso a economías robustas, a infraestructura social adecuada o a un amplio rango de servicios financieros. Además, muchos de estos países tienen altos índices de pobreza, la cual oscila entre el 8.6% (Chile) y el 37.2% (Bolivia), y algunos de los gobiernos de la región son vistos como autocráticos por la comunidad internacional.

Como consecuencia de lo anterior, muchos latinos migran a países ricos y desarrollados, con el propósito de mejorar su calidad de vida. Quienes consiguen hacerlo envían dinero a sus familias para apoyar sus necesidades. Las cantidades de dinero enviadas son tan significativas que representan alrededor del 2.4% del PIB de Latinoamérica y el Caribe. En países como El Salvador representan el 24.1%; en Honduras, el 23.6%; y en Nicaragua, el 14.7%, haciendo que en estos países su economía dependa cada vez más de esta práctica. Sin embargo, los servicios de envío de dinero a estos países tienen altos costos (el precio promedio fue de 5.56% en el último trimestre de 2020) y constantes demoras.

La región ha tenido mala fama por sus récords de inflación, en parte por las desacertadas políticas económicas de algunos países. Por ejemplo, debido a la impresión desmedida de bolívares y a su déficit fiscal, la inflación en Venezuela se disparó a un 65 000% en 2018. En Argentina, la inflación anual osciló entre el 25.7% y el 53.5%, entre los años 2017 y 2020.

Por otra parte, la economía de algunos países latinoamericanos depende del dólar americano. El Salvador, Ecuador y Panamá lo usan como su moneda local. Mientras esta decisión les ayuda a evitar problemas como la hiperinflación de sus propias monedas, estos países están sujetos a la tasa de inflación del dólar, la cual alcanzó en enero de 2022 su máximo incremento en los últimos 40 años: 7.5%. Otra desventaja es que los Bancos Centrales no tienen acceso a medidas sofisticadas propias, si el dólar es su moneda nacional.

Además, una parte significativa de la población latinoamericana no tiene historia bancaria, así que es poco o nulo el acceso a servicios financieros convencionales. Aun cuando la pandemia de la covid-19 incentivó cambios positivos en esta área. Brasil redujo su población sin acceso a cuentas bancarias en un 73% en el 2020. Menos de la mitad de la población latinoamericana tenía una cuenta bancaria en 2017. Esta estadística excluye a Venezuela, Brasil, Costa Rica, República Dominicana, Bolivia y Ecuador. Y aun así, estas seis naciones solo reportaron entre 26.8% (Venezuela) y 49.1% (Ecuador), en su momento.

En general, los ciudadanos de América Latina se enfrentan a una gran variedad de problemas económicos y sociales, lo cual los pone en una excelente situación para adoptar las criptomonedas. A diferencia de las monedas fiduciarias, el Bitcoin presenta una cantidad limitada de monedas, 21 millones, con un nuevo flujo de BTC reducido al 50% cada cuatro años en su halving event. Gracias a la naturaleza desinflacionaria de las criptomonedas y a su rápido crecimiento, sirve como una buena alternativa de depósito de valor, y tiene propiedades similares a las del oro.

Por lo anterior, el Bitcoin y otros activos digitales (incluso stablecoins, basados en el dólar) pueden servir como excelentes herramientas para que Latinoamérica mantenga su poder adquisitivo y para que, potencialmente, aumente su riqueza, mediante esta inversión alternativa. Debe destacarse el hecho de que las redes de blockchain para criptomonedas no necesitan de permisos y son públicas -valga decir, cualquier persona puede unirse a ellas y usar sus aplicaciones y servicios dentro sus ecosistemas, así como ser validadores-. Además, las criptomonedas ofrecen una alternativa viable para aquellos que no tienen cuentas bancarias y necesitan soluciones financieras, tales como transferencias de activos digitales, préstamos y ahorros vía DeFi.

En relación con las transferencias de dinero, las redes de criptomonedas son realmente globales, sin restricciones geográficas ni intermediarios, y no hay costos adicionales por enviar o por recibir cruzando fronteras. Los tiempos de proceso son inmediatos y las tasas bajas, por medio de métodos de pago optimizados, tales como: Ripple (XRP), Stellar (XLM) o Bitcoin’s Lightning Network, por lo cual los activos digitales son una muy buena opción para el envío de remesas a Latinoamérica y a otros destinos.

A diferencia de las autoridades centralizadas, las redes públicas y sin permisos de blockchain son gobernadas por la misma comunidad. Por esta razón, aun cuando la mayoría de las criptomonedas no ofrecen el anonimato a sus usuarios, ellos son libres del control de gobiernos y de grandes corporaciones. Es por esto que el Bitcoin y otras monedas descentralizadas proporcionan a la comunidad soberanía financiera, incentivan los derechos humanos y no tienen fronteras.

El Bitcoin también puede ser usado por los gobiernos que buscan reducir la influencia del dólar en sus economías. Por ejemplo, países como El Salvador, que ha usado el dólar como moneda nacional en su jurisdicción, pueden adoptar el Bitcoin como moneda de cambio para flexibilizar el sector estatal y privado.

El sustancial incremento del Bitcoin en Latinoamérica

Ya hemos explorado por qué sería una gran ventaja para la gente de la región (y potencialmente para sus gobiernos y negocios) que aumente su exposición a los activos digitales. Ahora enfoquémonos en cómo ha sido la adopción de las criptomonedas en la zona en los últimos años.

De acuerdo con el Chainalysis’ 2021 Geography of Cryptocurrency report, cuatro países latinoamericanos estuvieron ranqueados entre las 20 jurisdicciones en el indicador global de adopción. Ellos fueron: Venezuela, Argentina, Colombia y Brasil, en las posiciones 7, 10, 11 y 14, respectivamente. Además, los investigadores del estudio encontraron que Latinoamérica es responsable por alrededor del 9% del valor recibido en activos digitales.

El reporte también proporciona una mirada detallada en la naturaleza de diferentes actores en el criptomercado. Por ejemplo, los ciudadanos de países como Venezuela y Argentina utilizan activos digitales para combatir la hiperinflación de sus monedas, mientras que en Brasil las utilizan con un enfoque de inversión y de crecimiento de capital.

Por lo anterior, Brasil no solo tiene el mercado más grande de criptomonedas, en comparación con los otros países (con un valor de 91 mil millones, entre julio de 2020 y junio de 2021), sino también el volumen más alto de transferencia institucional (10 millones) y una mayor transferencia de transacciones por medio de DeFi (39%).

En efecto, el mercado de las criptomonedas en Brasil es significativo y se ha desarrollado sustancialmente en los últimos meses. De acuerdo con CoinMarketCap, 10 millones de brasileños ya hacen parte de la comunidad de las criptomonedas. Este país tiene varios fondos negociados en la bolsa (exchange-traded funds -ETF-) basados en Bitcoin y Ether, los cuales están enlistados en la bolsa de valores B3, con el gestor de activos QR Capital, estrenando el primer DeFi local de ETF en febrero de 2022. Para noviembre de 2021, las inversiones estuvieron por encima de los R $5600 millones de reales (moneda brasileña), equivalente a USD $1100 millones, en los fondos negociados en la bolsa, según los activos digitales en Brasil.

Al mismo tiempo, el Banco Central de Brasil (BCB) está alistando su piloto para CBDC (Central Bank Digital Currency) este año, con la expectativa de lanzar su versión final en el año 2024.

Claramente, el gobierno brasileño ha decidido regular el mercado local de criptomonedas en los últimos años. El Comité Económico del Senado aprobó por unanimidad un proyecto de ley nacional de criptomonedas. El Senado en pleno y la Cámara Baja votarán la propuesta más adelante, definiendo los parámetros y las responsabilidades de los proveedores de dicho servicio. El proyecto de ley espera facilitar la adopción de las criptomonedas en los negocios y transacciones individuales, proporcionando la claridad necesaria en un amplio rango de temas. También se enfocará en combatir actividades ilícitas, tales como el lavado de dinero y la evasión de impuestos.

Además de Brasil, Argentina, Venezuela, Colombia y, por supuesto, El Salvador, la adopción de las criptomonedas está creciendo en México, en donde un 10% de los entrevistados aseguró haber utilizado criptomonedas en el 2021. Grandes compañías, como Elektra (una de las tiendas más grandes del país), cada vez más están aceptando activos digitales en intercambio por sus productos y servicios. Además, aun después de la declaración del presidente Manuel López Obrador, en la que abogó por mantener la ortodoxia en la administración financiera y económica, una gran cantidad de legisladores apoyan la iniciativa de que el Bitcoin se convierta en una moneda de curso legal en el país. De hecho, la senadora mexicana Indira Kempis manifestó el pasado mes de febrero que propondría una ley del Bitcoin muy similar en su aspecto a la establecida en El Salvador.

Aun así, esta propuesta seguramente recibirá resistencia de parte de algunos legisladores, especialmente si tenemos en cuenta que el Banco Central de México busca lanzar su CBDC en 2024, en vez de adoptar el Bitcoin como moneda de curso legal.

Planes potenciales para hacer del Bitcoin una moneda de curso legal

Con una gran demanda por alcanzar soberanía financiera, combatir la hiperinflación, proporcionar alternativas de ecosistema financiero no bancarizado, hacer más efectivo el envío de divisas y aumentar la riqueza y el ahorro, la adopción de las criptomonedas tiene todo el sentido en Latinoamérica.

Como resultado, podemos ver un rápido crecimiento en países como Brasil, Venezuela, Colombia, Argentina y México, en donde más y más personas y negocios les dan la bienvenida a las criptomonedas.

Es muy probable que la Ley del Bitcoin aprobada en El Salvador haya acelerado esta tendencia. Mientras pavimenta el camino para el resto de países en América Latina, deja unos estándares altos; sin embargo, algunos de estos países están siguiendo iniciativas más conservadoras y menos arriesgadas en cuanto a los activos digitales.

Con el importante desarrollo que han tenido la infraestructura y el ecosistema de las criptomonedas en países como El Salvador, es probable que los países latinoamericanos estén dubitativos de adaptar el Bitcoin como su moneda de curso legal, debido a la oposición de los pesos pesados financieros, como el Fondo Monetario Internacional (FMI).

El FMI, además de alertar al gobierno salvadoreño acerca de los peligros que traería hacer del Bitcoin una moneda de curso legal, y pedirle que reversara su decisión, también advirtió que una moneda digital, que ya es soberana en las Islas Marshall, aumentaría los riesgos macroeconómico y de estabilidad e integridad financiera.

Con todo lo dicho, es muy probable que algún otro país latinoamericano haga del Bitcoin, o de alguna otra criptomoneda, su moneda de curso legal en un futuro cercano.

La pregunta ahora no es solo cuál será el próximo país después de El Salvador, sino cuándo acontecerá esto. Lo que tendría mayor sentido para estos países es ser cautos e iniciar con leyes bien establecidas, que proporcionen beneficios apropiados para sus nacionales, mientras mantienen los riesgos lo más bajo posible.

Al mismo tiempo, expertos de la industria, como Max Keiser, predicen que este proceso empezará más temprano que tarde. Su predicción es que al menos un país más haría del Bitcoin su moneda de curso legal para el segundo trimestre del presente año. Si así fuera, estamos prontos a conocer qué país será.

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